
Los seres humanos en ocasiones confundimos el hambre con nuestras emociones y sentimientos; por aburrimiento, por tristeza, por estrés o ansiedad, este trastorno alimentario nos puede llevar a ingerir alimentos que nos surge la necesidad de comer sin darnos cuenta, y después de que saciemos esa necesidad repentina viene la culpa y el arrepentimiento porque saciamos otro tipo de necesidad y más no la de hambre.
A corto plazo aliviamos y damos como un tipo de consuelo a este deseo de comer para controlar el estado de ánimo y sentirse mejor, se repite este hábito tanta vez que puede ser complicado salir sino es con una persona experta.
En este punto nos preguntamos si se puede controlar, cuáles serían las afecciones a una persona al presentar este trastorno alimenticio y a quien afecta directamente.
Hablaremos sobre la diferencia entre el hambre física y el hambre emocional, la primera es una que poco a poco vamos sintiendo la necesidad de comer y la segunda llega sin avisar, de la nada, algo muy repentino, por lo general esto deriva en el consumo de alimentos más calóricos que no tiene calidad nutricional. Le llamaremos explosión de placer activada por el gusto que va directamente a nuestro sistema nervioso (más que a nuestro estómago), segregando toda una serie de sustancias como la dopamina, que activan directamente nuestro sistema de recompensa, propiciando que repitamos este tipo de ingesta una y otra vez. En un intento de control emocional, activamos el más absoluto descontrol.
Así pues, se produce un cruce de necesidades. Llenamos un vacío emocional, llenando físicamente el estómago. Pero el estómago nunca podrá reestructurarnos psicológicamente, igual que el cerebro tampoco nos aportará nunca calorías que nos nutran. Deshagamos el enredo.
Para evitar y mejorar estos hábitos alimenticios, podemos leer libros, relajarnos y liberarnos de la tensión del día a día, mover nuestro cuerpo y ejercitarnos , la meditación también es una buena opción, pero si no eres mucho de este tema, puedes practicar todo tipo de ejercicio de respiración, eso te ayudara mucho, Algo que también te puede ayudar bastante es tomar agua pura, o mezclada con limón o frutas refrescantes o infusiones, sin cafeína, ni teína para calmar la ansiedad y apaciguar el apetito. Haz un planning alimentario: diseña de antemano qué vas a comer y cuando, ¡Algo súper importante cuando comas, come, si! tal cual como lo lees, se consiente de lo que estás haciendo y evita distraerte, si estas concentrado en tu comida, en los alimentos que masticas (menos computadora, celular) tu nivel de hambre ayudará a descubrir cuando estás comiendo emocionalmente.
Trata de estar tranquilo, busca diferentes actividades que te ayude a libertarte el estrés, la tristeza y el aburrimiento que te pueden consumir la vida, pero ante todo les recomiendo un trabajo personal, terapéutico para conocer su origen y aprender a mejorarlo.







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